¿Qué es el pie de atleta y cómo se trata?

La tiña del pie, comúnmente conocida como pie de atleta, es una infección por hongos que muchas personas que han practicado deportes acuáticos conocen muy bien.

Esta infección por hongos afecta la piel de los pies, y el nombre deriva de que es un problema que suele afectar a deportistas que acuden a duchas y vestuarios públicos. Siguiendo el ejemplo del artículo en profundidad sobre los síntomas del pie de atleta publicado recientemente por el sitio web blogsalute.net, hoy con este artículo hablaremos sobre la prevención y el tratamiento de esta patología.

Es una enfermedad contagiosa desencadenada por un grupo de hongos dermatofitos y que pertenece a la clase de micosis. La transmisión de la enfermedad se da con mucha facilidad por el contacto de pequeños fragmentos de piel que se desprenden del paciente y se dispersan en el ambiente, pudiendo la infección ser directa, o mediante el uso común de duchas, pisos y plataformas usadas. de otras personas infectadas. Por tanto, esta patología está muy extendida y parece afectar con mayor intensidad a adultos, ancianos y varones en general. En particular, el pie de atleta afecta principalmente a personas que están debilitadas y que tienen un sistema inmunológico insuficientemente fuerte, como personas que padecen SIDA, diabetes, dermatitis, problemas de circulación sanguínea. Además, los hongos que causan el pie de atleta tienden a acechar en los zapatos de las personas, especialmente en ambientes húmedos. Es por eso que contraer pie de atleta es bastante simple, especialmente si tiene un sistema inmunológico débil.

Síntomas del pie de atleta

Los síntomas que presenta el pie de atleta son realmente muchos. Primero, la infección afecta inicialmente entre los dedos de los pies y luego se extiende a la espalda, hasta las uñas, especialmente si persisten las condiciones de sudor y humedad.

Los síntomas del pie de atleta pueden denominarse formación de eritema, la piel aparece enrojecida y con picazón. Se produce descamación de la piel, especialmente entre los dedos y en la planta del pie, y la piel tiende a volverse más gruesa.

Se pueden formar pequeñas ampollas con contenido de agua, la piel se agrieta, se forma olor, las uñas se vuelven más gruesas y tienden a debilitarse, pierden su color natural.

Si no se reconocen los síntomas del pie de atleta y por lo tanto no se trata esta patología, se pueden formar infecciones bacterianas extensas y se crean cortes. Entonces, la infección puede volverse muy profunda.

Prevenir el pie de atleta es mejor que tratarlo: por eso es bueno intentar usar calzado transpirable que evite la formación de humedad y que tenga colores claros. Se debe cuidar la higiene diaria de los pies, evitando dejar espacios húmedos entre los dedos después de una ducha e higiene diaria. Los zapatos no deben quedar demasiado apretados, deben ser transpirables y deben secarse siempre con cuidado. Nunca debe caminar descalzo en las duchas, vestuarios públicos, piscina y siempre debe usar pantuflas y sandalias. Dado que las recaídas son frecuentes y dado que esta enfermedad se transmite con mucha facilidad, si estás afectado por esta patología es necesario abstenerte de acudir a lugares públicos como piscinas, vestuarios, etc.

El tratamiento

El pie de atleta se trata con fármacos antifúngicos específicos, tanto de uso tópico, como pomadas y aerosoles o polvos, como por vía oral.

Si el tratamiento con medicamentos tópicos no logra combatir la infección por hongos, se pueden usar medicamentos orales. Durante el tratamiento siempre es necesario evitar rascarse las zonas afectadas, comportamiento que puede retrasar la cicatrización del pie de atleta, y es necesario utilizar polvos específicos contra hongos en zapatos y calcetines para evitar recurrencias.

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